En la región Puno, la trata de personas se ha consolidado como una “industria de servicio” que alimenta a la minería ilegal y al narcotráfico, según un estudio del Ministerio Público y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Zonas como La Rinconada, donde converge la extracción informal de oro, se han convertido en enclaves de alta concentración de economías ilegales. “La trata sostiene estas actividades al proveer sistemáticamente mano de obra forzada y explotación sexual en contextos donde el Estado está ausente”, señala el informe.
Esta dinámica ha generado una gobernanza criminal que impone sus propias reglas y perpetúa la impunidad. Asimismo, el estudio también advierte que el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) ha sido desnaturalizado y, en lugar de regular, ha permitido que operaciones ilegales continúen bajo un aparente marco legal.
Esta herramienta, mal utilizada, facilita el lavado de activos mediante el oro extraído ilegalmente en zonas como La Rinconada. “En Puno, la minería ilegal, el narcotráfico y la trata conforman un portafolio de economías ilícitas que se retroalimentan”, indica el documento. La investigación subraya la urgencia de una intervención estatal focalizada en la región, con estrategias diferenciadas y sostenidas, que frenen el avance de estas redes criminales.
