En Puno, el 40 % de la población vive en pobreza monetaria, lo que significa ingresos mensuales menores a S/454, y una parte en pobreza extrema con apenas S/256 al mes. Aunque en 2004 la cifra alcanzaba el 79 %, la precariedad sigue afectando a miles de familias que carecen de servicios básicos: “Solo el 30.2 % de esos hogares que padecen de pobreza monetaria tienen servicios de agua potabilizada y el 56 % de alcantarillado”, señala José Obeso Manchego, periodista e investigador.
La paradoja es que esta situación persiste mientras el Perú alcanza exportaciones históricas y reservas internacionales que superan los US$86,000 millones. Para el periodista, “el menú de los por qué no se reduce la pobreza es muy largo”, y entre las causas destacan los bajos niveles de educación, salud y transporte, así como la ausencia de políticas efectivas y la corrupción.
